ELCHE, 28 de Diciembre 
Para quienes no la conozcáis, esta es la reconocida festividad de Cantó de la Venida de la Virgen, que se celebró ayer 28 de Diciembre en Elche. Unos bueyes traen a la Virgen en un arca, arrastrando una carreta de madera de grandes dimensiones desde Santa Pola  hasta Elche. Para esta festividad también son utilizados los caballos.

Además de los Caballos que sacan en La romería, (en la que cual participan los caballistas muchos de ellos sin permisos, ni seguros, ni autorizaciones para ello) pero ellos acuden y transitan por la misma con sus Caballos y carretas libremente. Con el peligro que esto conlleva para los viandantes que hacen la romería. Se ve claramente en los vídeos como les dan golpes a los Bueyes constantemente con una fusta de madera, tanto en el lomo,las patas como en la cara, para someterles y que obedezcan a los movimientos que se les exige hacer, en el recorrido que realizan de más de 18 kilómetros.

Están físicamente agotados, se observa el nivel de estrés que tienen por su constante salivación al aumentar su ritmo cardíaco. Son animales que tienen por sus grandes dimensiones y su peso que supera los 900kilos, mucha dificultad al caminar, como para obligarles a hacer ese recorrido de tantos kilómetros.

No están preparados fisiológicamente para ello. Se muestran nerviosos  al igual que los Caballos, con el bullicio de la gente, los fuegos artificiales lanzados a su lado, las campanadas constantes. Es muy lamentable que esto continúe, de verdad que no alcanzamos a entender que la Sociedad Venida de la Virgen y el Ayuntamiento de Elche, sostengan este dolor a los animales. Ninguna fiesta merece hacer tanto daño a un animal.
Se ha producido también una una situación en la que una de las personas que los llevaban atados en la procesión, al final de la misma ha movido una de las fustas y el buey que se encontraba atado a una farola, rehuía y tiraba hacia atrás su cuerpo con miedo, al ver el movimiento de la vara de madera. Lo cual nos demuestra cómo son entrenados estos pobres animales. Por otro lado, no hay más que observar también las nulas medidas de seguridad al final de la procesión: los bueyes atados con un pequeño nudo a la farola, esperando que llegase el camión que los transporta, los cuales se pueden soltar con bastante facilidad y provocar situaciones de riesgo para los presentes. Entre los que habían muchos niños alrededor de los animales. ¿Hasta cuando tolerar estas estampas de maltrato en Elche, Ayuntamiento de Elche y Concejalía de Fiestas?

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